Análisis de los sucesos del 11: Reunión del Apec marcó aparición de estos grupos en nuestro país

Encuentro realizado en 2004 en Santiago provocó el rechazo de algunos sectores.

Autor: Hernán Ávalos, diario El Mercurio, miércoles 20 de septiembre de 2006

“Es indudable que los anarquistas ganaron un espacio político y mediático en las manifestaciones públicas del último 11 de septiembre”, señala el psicólogo social Eric Marín, quien desde la cátedra de en la Escuela de Carabineros viene estudiando la evolución que están teniendo estos grupos desde hace dos años en nuestro país.

El estudioso señala que al igual que las experiencias de Italia y Francia -donde ya hay anarquistas que cumplen condenas- Chile está transitando los mismo caminos. “Después del estupor que produce ver a encapuchados destruir todo a su paso y sin razón aparente, nos damos cuenta que ignoramos su ideología, sus propósitos y los ataques que son capaces de perpetrar cuan han madurado”.

El neoanarquismo chileno, surgió en 2004, durante las protestas antiglobalizantes en la cumbre Apec. “Los desmanes callejeros del último 11 de septiembre son de una u otra manera un signo de madurez, de inicio de una etapa nueva. Sin duda, ellos ganaron una posición política y mediática”.

Marín los define más bien como anarquistas más que marginales, “porque se declaran así, utilizan los símbolos de esa ideología y, por lo tanto, deben ser considerados como tales”.

Sin embargo, agrega, hay una diferencia entre aquellos que profesan la ideología y aquellos individuos marginales que aprovechando el desorden y el caos de las celebraciones multitudinarias adhieren para cometer delitos, robos y pillaje.

Están tanto en las universidades como en las poblaciones, y -explica el especialista- la esencia del anarquismo es la dualidad: destruir para construir. “Llegan a sentir placer en la destrucción de los bienes ajenos. La historia de esta ideología ha sido así. Buscan la destrucción para que nazca algo nuevo. Son, desde ese punto de vista, una fuerza caótica, pero que necesariamente tiene un orden”.

El anarquista chileno está ligado a las ideas libertarias, antisistema, antiglobalización, ecologistas; ideas de reconocimiento a todas las etnias y a las minorías segregadas. Es transversal a estas posiciones políticas y de clase social. Conforma grupos por afinidad o pertenencia que cambian nombre con frecuencia.

Antonio Negri, filósofo, escritor político italiano es uno de los inspiradores del anarquismo criollo. Se trata de un autor complejo, nacido en Padua en 1933 y a quien se vinculó injustamente con el asesinato de Aldo Moro en 1978 y las Brigadas Rojas italiana, quedando libre de cargos. Fue defendido por el ensayista francés Micuel Foucault.

Negri describe en su obra “Imperio” un Estado mundial globalizado, donde el Estado-nación ha perdido su caráter estructurante en desmedro de fuerzas transversales, como la globalización económica, de las comunicaciones y la convivencia de naciones imperiales (EE.UU.) con otras aristrocráticas, como las europeas, con otras que son objeto de sujeción a poderes transnacionales.

Sus tesis han sido controvertidas desde el 11-S en Nueva York. Claro que, tomando en cuenta su vinculación con el post-estructuralimso y decontructivismo, parece improbable que todos los “anarkos” chilenos hayan accedido a sus libros y ensayos, llenos de la difícil terminología de esas escuelas.

Internet

La plataforma de comunicación tecnológica resulta fundamental para el desarrollo de los grupos anárquicos actuales.

Hay cerca de 300 sitios web que difunden sus ideas.

Marín dice que cuesta mucho investigar estos grupos cuando están surgiendo, porque son redes.

“Deberíamos tener aparatos de investigación del pensamiento y del comportamiento de los individuos en actos públicos, lo cual sólo existe en la literatura”.

Agrega que ni el Estado de Chile ni Italia ni Francia han podido detectar a tiempo estas manifestaciones.

-¿Qué podría ocurrir a futuro?

“Las enseñanzas de procesos similares vividos principalmente en Europa indican que en Chile los anarquista, ahora que ganaron espacio en la sociedad, entrarán en una etapa de victimización de sus figuras más conocidas -especialmente por la persecución de que serán objeto por el aparato del Estado-. Después pasarán a una tercera etapa, sin duda la más peligrosa: la del ataque a o el atentado contra personas o símbolos más representativos de la sociedad que ellos desprecian”.


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